28/1/11

La fotografía y el punto de vista.


Reflexiones sobre fotografía (desde el Taller de Fotografía)

¿Quiénes son los indiscretos, los que lo hacen o los que se han parado a mirar?
Hace bastantes años leí un texto de Henri Cartier-Bresson que me hizo reflexionar y divertirme, pensando en su significado, y que espero que también os divierta y os haga pensar y aplicar a vuestra manera de “fotografiar”.
“La fotografía es la única que fija un instante preciso. Jugamos con cosas que desaparecen, y cuando han desaparecido es imposible hacerlas revivir”.
“Fotografiar es, en un mismo instante y en una fracción de segundo, reconocer un hecho y la organización rigurosa de las formas percibidas visualmente que expresan ese hecho. Es poner en el mismo punto de mira la cabeza, el ojo y el corazón. Fotografiar es una forma de comprensión que no puede separase de los demás medios de expresión visual. Es un modo de gritar, de liberarse, no de probar ni afirmar la propia originalidad. Es una forma de vivir.
La fotografía es el reconocimiento, en la realidad, de un ritmo de superficies, líneas y valores: el ojo recorta el tema y al aparato fotográfico no le queda más remedio que hacer su trabajo que es impresionar en la película o en el sensor CCD de las cámaras digitales, la decisión del ojo. Una fotografía se ve siempre en su totalidad, de una vez, como un cuadro. La composición es ahí una coalición simultánea de los elementos visuales. No se compone gratuitamente, es precisa una necesidad, y no se puede separar el fondo de la forma.
Nuestro ojo se ve continuamente obligado a medir, evaluar. Modificamos las perspectivas con una leve flexión de las rodillas o cambiando la posición de la cámara guiándonos por la pantalla  LCD de nuestra cámara digital; provocamos coincidencias de líneas por un simple desplazamiento de cabeza de apenas un milímetro. Pero esto no puede llevarse a cabo más que con la velocidad de un reflejo. Componemos casi al mismo tiempo que apretamos el disparador. La composición ha de ser intuitiva porque nos enfrentamos a instantes fugitivos en los que las relaciones son movedizas”.
Manolo Marzal