4/2/12

Excursión a los monasterios y Gandía


Con la cámara al hombro y la esperanza de hacer fotos diferentes en un día de lluvia me subí al autobús que emprendió puntual rumbo al Monasterio de Santa María de la Valldigna. Fernando Cervera, nuestro guía, aprovechó el viaje para informar sobre los diferentes monumentos que encontrábamos y Adolfo Bellido presentó las próximas actividades de la asociación.
Santa María de la Valldigna

Una lluvia intensa nos acompañó durante toda la visita, al monasterio y sus dependencias, pero la guía de Santa María de la Valldigna nos explicó  pormenorizadamente la historia, los diferentes usos y rehabilitaciones que ha tenido el complejo a lo largo de sus más de seis siglos de existencia. Después nos paseamos por el recinto y los más atrevidos anduvieron hasta la Ermita de la Xara mientras otros prefirieron resguardarse de la lluvia y tomar un café calentito.

De nuevo todos reunidos nos dirigimos hacia Gandía para visitar el Palacio Ducal o Palacio de los Borja. Allí nos esperaba un guía que nos llevó a través de las estancias abiertas al público, todas restauradas, donde se conservan algunos pavimentos originales de la maravillosa cerámica valenciana, siendo privada la parte ocupada por la Compañía de Jesús que lo adquirió en 1890 en práctica ruina y que se encargó de su entera rehabilitación. En las estancias de Francisco de Borja quisiera destacar la capilla en forma de ataúd.
Suelo de cerámica del Palacio Ducal en Gandía
El grupo en la terraza del Palacio Ducal

La lluvia remitió mientras regresábamos a nuestro autobús y cruzábamos la Plaza Mayor pasando delante de la Colegiata de Santa María y el Ayuntamiento para ir hasta el paseo marítimo donde nos esperaba una buena comida típica de Gandía.

Descansados, seguimos nuestro viaje hacia el Monasterio de San Jerónimo de Cotalba. Para mí, ese monasterio medieval, notable y singular de la Comunidad Valenciana, ha sido un verdadero descubrimiento. Además, la previsión de Adolfo se cumplió: ¡el sol se asomó! Ya anocheciendo nos paseamos por el jardín francés que es una invitación a volver en primavera para pasar una deliciosa tarde para descansar y soñar.

Jardín del Monasterio San Jerónimo de Cotalba

Cansados pero satisfechos regresamos a Valencia llevándonos muchos buenos recuerdos personales y culturales.

¡Un gran bravo a los organizadores y a nuestro guía!

Yvette Guillot