18/10/12

CINECLUB: LOS INÚTILES



Este curso veremos en nuestro cineclub un ciclo dedicado al cine italiano, cine de los años cincuenta y sesenta, con los trabajos de grandes directores como son Fellini, Visconti, Antonioni, De Sica, Monicelli, Rosellini, Germi y Dino Risi. Las sesiones se celebrarán el Salón de Grados de la Facultad de Filosofía un viernes al mes hasta mayo 2013 a las 17:30

La primera película es de Federico Fellini, Los Inútiles (I Vitelloni):

"I Vitelloni se estrenó en España con mucho retraso. Nada menos que en 1969, dieciséis años después de haber sido realizada por Fellini. Un filme, por tanto, de la época de La strada o Las noches de Cabiria. Pocas veces se ha visto en la pantalla un retrato más certero de cierta juventud de provincias (al parecer Juan Antonio Bardem se inspiró en esta película para realizar Calle Mayor, 1956). ¿Qué son los vitelloni? Literalmente se trata de terneros grandes. En sentido figurado serían como niños viejos, treintañeros irresponsables que se continúan comportando como adolescentes, sin asumir ningún compromiso. Fellini retrata a cinco de ellos: Fausto, un ser inmaduro, perezoso y mujeriego, al que su padre le humilla aún pegándole con un cinturón como si fuera un niño; Leopoldo, un frustrado autor de grandes dramas teatrales; Riccardo, un infeliz con ínfulas de cantante; Alberto, el más inconsciente y el más solo, cuando su hermana abandone el hogar para marcharse con un hombre casado, y, por último, Moraldo, el único que conseguirá salir del asfixiante círculo cerrado. No hay que ser muy perspicaz para advertir que Fellini habla de si mismo, de su propia experiencia y de su Rimini natal. El propio director manifestó que, en cierta manera, todos somos ex vitelloni. En este sentido, Fellini juega con el espacio de la ficción de manera que varios de los actores mantienen sus propios nombres y también algunas de sus características: el hermano de Fellini, Riccardo, cantaba en las fiestas locales y Leopoldo Triestre había intentado escribir obras de teatro. Impresiona aún hoy, a años de su realización, la soledad y el vacío que desprenden los protagonistas, con sus pequeñas mentiras, sus patéticas bromas, su deambular nocturno sin rumbo y sus paseos al alba por la playa desierta. Inolvidable la escena en la que están todos juntos mirando un mar de invierno tan frío y tan gris como su futuro. Todas las sensaciones que produce y provoca el filme quedan perfectamente resumidas en la secuencia simple y genial que cierra la película y en la que se describe la esperanza de una nueva vida y, al tiempo, la continuidad de la existente. Todo ello con la excelente música de Nino Rota poniendo un emotivo punto final. No se puede decir más, que en ese final, y con tan pocas imágenes"
Extractado de un artículo de Rafael Miret en la revista de cine Dirigido por… Número: 335. Junio 2004.