19/1/13

I due Foscari


En este año de 2013 se conmemora el bicentenario del nacimiento de Verdi, un nombre en el que se puede reconocer la esencia de la ópera italiana del siglo XIX, con sus virtudes y sus defectos. Y, al igual que están haciendo todos los grandes teatros de ópera del mundo, el Palau de les Arts ha querido unirse a esta conmemoración programando dos de sus óperas. Así sí al inicio de la temporada pudimos recrearnos con una de sus obras más celebres, Rigoletto, ahora nos presenta una de las menos conocidas debido a lo poco que se la representa, I due Foscari, pero, en palabras de Plácido Domingo “una obra magistral tan atractiva como injustamente ignorada”. Plácido Domingo interpretará a Francesco Foscari, un combativo Dux de Venecia desesperado por salvar a su hijo de los implacables enemigos que lo rodean.
I due Foscari, la sexta ópera compuesta por Verdi, se enmarca en el periodo que se conoce como “los años de galera”, en el cual, tras el éxito obtenido en sus anteriores obras, se incrementan las demandas de nuevas composiciones para los teatros más prestigiosos de Italia y el compositor trabaja sin descanso para satisfacer estas demandas. Se trata de una tragedia lírica en tres actos basada en hechos reales,  ambientada en la Viena de 1457 e inspirada en The two Foscari de Lord Byron, que  narra las intrigas políticas de la antigua República de Venecia. El personaje principal es Francesco Foscari un dux veneciano desesperado por salvar la vida de su hijo, Giacopo, que se enfrenta a un juicio por  asesinato. Al padre se le presenta un conflicto entre sus deberes como dux y el amor a su hijo como padre.

La génesis de I due Foscari comenzó cuando el empresario florentino Alessandro Lanari encargó a Verdi una nueva ópera. Fue compuesta en pocas semanas, retomando un proyecto que desde 1843 tenían en mente Verdi y  Francesco Maria Piave -uno de sus libretistas más importantes y con el que ya había trabajado- y al que habían renunciado por problemas con la censura. Verdi había considerado la obra de Byron como  tema para una ópera, pero cuando lo propuso al teatro de La Fenice en Venecia, fue rechazada como inapropiada ya que la historia incluía una crítica a las acciones de la República de Venecia, que ofendía a las grandes familias de Venecia que habían gobernado la República, incluyendo a la familia Foscari que aún existía.
Después de obras de evidente grandiosidad, Verdi, con 31 años, buscaba crear una obra intimista y le pide a Piave  «un libreto con personajes bien definidos, delicado y con rasgos muy dramáticos». «Yo sé», (añade el compositor), «que el drama de Byron no posee la grandeza teatral necesaria para una ópera. Por ello, torture sus meninges, elimine lo que haga falta del original y encuentre algún episodio sensacional, particularmente para el primer acto».
Así lo hizo el libretista y en esta obra ya aparecen algunos de los patrones que seguirían las óperas de Verdi: el héroe, el antihéroe que le envidia, el amor paternofilial, el honor, la libertad, la patria... Su argumento, un hecho histórico unido a un drama familiar, se aleja de los asuntos bíblicos o medievales de sus anteriores obras, Nabucco o Jerusalem, para mostrar el valor de la patria, una patria implacable por la que se ajusticia al hijo propio sin atender a sentimentalismos.
Finalmente, la ópera quedó terminada y se estrenó en el teatro Argentina de Roma el 3 de noviembre de 1844. Ni la música, ni la dramaturgia, ni la actuación de los cantantes, entusiasmaron a los asistentes al estreno. El propio Verdi escribiría, a raíz del estreno a su amigo Luigi Toccagni: “Poco ha faltado para que I due Foscari no haya fracasado del todo, en parte por los cantantes, que han desafinado mucho; en parte porque las exigencias estaban al límite. El hecho es que la ópera ha sido casi un fracaso”. A pesar de estas palabras del compositor y de la tibia acogida de la ópera, Verdi fue agasajado y recibido en los círculos más cerrados romanos y el gobierno pontificio, que por entonces regentaba Roma, acuñó una medalla con su efigie.

Los tres actos de que se compone se desarrollan de la siguiente manera:


ACTO I
Los miembros del Consejo de los Diez se reúnen para juzgar a Giacopo Foscari, hijo del dux de Venecia, Francesco Foscari. Al joven se le acusa de estar involucrado en el asesinato de un miembro del Consejo. Lucrezia Contarini, su esposa, suplica por su marido. Pero es en vano. El Dux la consuela y trata de explicarle que él está sujeto a las estrictas normas del Consejo y debe velar por su cumplimiento. Además, el documento que implica directamente a su hijo hace inviable cualquier trato de favor hacia él, aunque como padre lo daría todo por salvarlo. Tras la sesión, Giacopo es sentenciado a un exilio en Creta, sin que su padre pueda mediar por evitarlo.

ACTO II

Lucrezia y el dux visitan a Giacopo en la prisión y le cuentan la sentencia. Loredano, miembro del Consejo y enemigo de los Foscari, viene a llevarse a Giacopo a Creta y ordena a Lucrezia no interponerse. El Consejo discute el supuesto crimen de Giacopo, haber matado a un Donato y tener tratos con los enemigos de Venecia. Lucrezia hace una súplica final pero el Consejo se muestra inflexible y pide que se acate el dictamen.


ACTO III


Hay ambiente de fiestas entre las gentes venecianas. En medio de tanta alegría aparece el cortejo que conduce a Giacopo al exilio. En los aposentos privados del Dux, el viejo Foscari llora y lamenta la partida de su hijo. En esos momentos le llega la noticia de que el verdadero asesino de Donati ha confesado su culpa. Por tanto, Giacopo puede demostrar su inocencia. Esta alegría resulta efímera, ya que Lucrecia llega en esos momentos, tremendamente afectada, para comunicarle  que Giacopo ha muerto de dolor, camino del destierro. El Consejo de los Diez depone al Dux y Malimpiero, el enemigo de Francesco Foscari es proclamado nuevo Dux. Abrumado por la angustia Francesco cae muerto.
(Manuela García)