10/4/13

La flauta mágica (Die Zauberflöte)




Ópera de Wolfgang Amadeus Mozart

El Palau de les Arts Reina Sofía cierra su oferta lírica para esta temporada con La flauta mágica, la ópera más representada del genio de Salzburgo. Beethoven y Wagner dijeron que La flauta mágica es la obra maestra de Mozart y parece que el público comparte esta opinión porque es una de las tres óperas más representadas en la historia. Fue compuesta en 1791, el último año de la vida del compositor y se estrenó con enorme éxito el 30 de septiembre de ese año, con el propio Mozart como director. Además de ser gran obra musical está dotada de unos valores a modo de crítica y de una significación simbólica supuestamente de acuerdo con ciertas prácticas masónicas ya que según muchos historiadores Mozart fue iniciado en una logia masónica de Viena. Muchas de las ideas y motivos de la ópera recuerdan los de la filosofía de la ilustración. Y el elemento mítico y maravilloso tiene en La flauta mágica un gran relieve.


Mozart compuso óperas en cada uno de los estilos predominantes: opera buffa, como Las bodas de Fígaro y Così fan tutte; ópera seria, como Idomeneo; y el singspiel, al que pertenece la Flauta mágica. El singspiel alemán es un tipo de ópera popular en la que las formas musicales son más simples, las arias menos complejas y los recitativos son hablados, se podría comparar, en cuanto al esquema, a nuestra zarzuela.
La ópera comienza con una obertura en la que se muestran los contrastes que existen en ella (el bien y el mal, la sabiduría y la ignorancia, el día y la noche...).
En el primer acto el príncipe Tamino, huye por un bosque perseguido por una serpiente. Tras caer agotado, pierde el conocimiento y  es salvado por tres hadas al servicio de la Reina de la Noche. Las tres hadas desaparecen de la escena para contarle lo sucedido a su señora. Entonces entra Papageno, un  cómico pajarero. Éste despierta a Tamino. Entonces regresan las hadas y le piden a Tamino que salve a la hija de la Reina de la Noche, Pamina, una joven bellísima secuestrada por el malvado y poderoso Sarastro en su templo. A cambio la Reina de la Noche le concederá la mano de dicha hija. Para ayudarse en las posibles adversidades, ésta le entrega a Tamino una Flauta Mágica, y a Papageno, que será su acompañante, unas campanillas también con poderes mágicos. Guiados por tres niños, comienzan su camino hacia el templo por el bosque misterioso.

Tamino, lleno de alegría, hace sonar su Flauta Mágica para avisar a Papageno y encantar a las fieras del bosque que le amenazan. Pero Papageno, que durante ese tiempo había llegado al templo, ya había sido capturado por los servidores del malvado Sarastro. Cuando por fin llega el príncipe, entra en el templo y ve a Pamina. En ese momento ambos se enamoran queriéndose escapar de allí juntos. A todo esto, se presenta el sumo sacerdote de la sabiduría Sarastro, y le dice que sólo permitirá dejar ir a Pamina con él si el pajarero y él superan tres pruebas en el interior del Templo.


En el segundo acto mientras Sarastro explica que ha secuestrado a Pamina para salvarla de su madre, la Reina de la Noche, ya que en realidad es una mujer malvada ansiosa de poder, Tamino y Papageno comienzan las pruebas, no sin dificultades, ya que la Reina de La Noche envía a sus tres hadas para truncarlas, pero gracias a la flauta mágica, consiguen ir saliendo de ellas. La Reina de la Noche decide visitar a su hija Pamina a escondidas, y cuando lo hace le da una daga para que asesine a su protector Sarastro. El aria en el que le dice cómo ha de matarlo, es probablemente una de la más famosas de la música, se llama el  Aria de La Reina de la Noche. Sarastro descubre todo, y al final el asesinato no se produce, y éste perdona a Pamina. El príncipe Tamino sigue intentando superar las pruebas, con ayuda de la flauta mágica. Pero el pajarero Papageno decide abandonar, ya que se encuentra con una anciana que le dice que si se casa con ella lo sacará del Templo en el que está realizando las pruebas. Cuando éste accede, la anciana se convierte en una bella joven, Papagena. Los dos caen enamorados y cantan otra de las más famosas arias de Mozart: el Aria de Papageno y Papagena. Cuando las tres pruebas han sido superadas, Tamino y Pamina se unen felizmente, y Sarastro les concede el permiso para casarse. La madre de ella, la Reina de La Noche intentará junto a sus tres hadas impedir la boda, pero al final terminarán condenadas desapareciendo en los oscuros y tenebrosos pasadizos del Templo.

Manuela García