29/10/13

ÓPERA: LA VALQUIRIA

El 6 de noviembre vamos a ver la ópera de R. Wagner "La Valquiria" en el Palau de Les Arts. A los treinta agraciados en el sorteo (a partir del número 20 del registro) ya se les ha avisado para que ingresen el importe.


Dentro del año en el que se conmemoran los doscientos del nacimiento de Richard Wagner, el Palau de les Arts ha programado esta ópera, la segunda y más popular de la tetralogía del Anillo del Nibelungo, a cuya composición el gran compositor  alemán dedicaría  26 años de su vida. La obra es, probablemente, lo más cercano al concepto de arte total con el que Wagner calificaba a la ópera en general.
Estrenada en Múnich el 26 de junio de 1870 está dividida en tres actos, con una duración total de casi cinco horas. Wagner no sólo compuso la música sino que también escribió el libreto inspirándose en la mitología nórdica.  
El fragmento más conocido es la Cabalgata de las valquirias, que sirve de introducción al tercero y último acto describiendo a las guerreras semidiosas.


La esencia de ‘Die Walküre’ estriba en su capacidad para mostrar las miserias y grandezas del ser humano, sus limitaciones y ambiciones, sus perversidades y sus actitudes más nobles y generosas. Y he aquí que tanto los dioses como los seres humanos, los nibelungos o los gigantes del mundo imaginario wagneriano cobren una dimensión universal, al margen de la condición de cada uno de esos seres y criaturas. La grandeza de Wagner se encuentra en la universalidad de su mensaje: el amor lo redime todo, incluso a la muerte.
La historia transcurre un largo periodo de tiempo desde de los hechos acaecidos en El oro del Rin.  Wotan ha sido padre de nueve valquirias, mujeres guerreras que llevan al Walhalla (la morada de los dioses) los héroes muertos en combate. Tras perder el dios Wotan el codiciado anillo del nibelungo Alberich, ahora en manos del gigante Fafner, el dios ha elaborado un plan: recuperar la poderosa sortija a través de un héroe mortal que, libre de sus limitaciones inherentes a los pactos divinos, le restituya la alhaja perdida.


  La ópera da comienzo cuando en una noche de tempestad, Siegmund, perseguido por los enemigos y herido, busca refugio en el bosque y llega a la cabaña de Hunding. Siegmund —fruto de la unión del dios Wotan con una mortal—queda prendado de la esposa de éste, que no es otra que su hermana gemela Sieglinde. Tras conquistar Siegmund la espada Notung, los gemelos incestuosos emprenden la huida de Hunding con la protección de la valquiria Brünnhilde por deseo de su padre, Wotan. Pero Fricka, su esposa, se opone. La diosa, protectora de los matrimonios, reclama del dios que restablezca el orden turbado y la condena de amor incestuoso, haciendo morir a Siegmund. Contrariado, el dios condena a muerte a Siegmund y le retira el amparo de la piadosa Brünnhilde. La diosa guerrera, conmovida desobedece a su progenitor para salvar a la pareja y al hijo que Sieglinde porta en su vientre, Siegfried, el héroe puro. Encolerizado al descubrir la traición, el dios soberano permite a Hunding asesinar a Siegmund tras romper en pedazos su poderosa espada. Brünnhilde con la malograda Sieglinde en su corcel busca refugio en sus ocho hermanas valquirias Gerhilde, Ortlinde, Waltraute, Schwertleite, Helmwige, Siegrune, Grimgerde y Rossweisse. Pero apenas deja escapar a Sieglinde, la valquiria es sorprendida por su padre, quien, inflexible, le priva de su inmortalidad y la sume en un sueño profundo, para que la posea el primer hombre que la despierte. Conmovido por el afecto hacia su hija favorita, Wotan acepta su último deseo: ser rodeada por una cortina de fuego que sólo podrá atravesar aquel que no tema la lanza del dios soberano. Wotan dirige un último saludo a su predilecta, la besa largamente sobre los ojos y la duerme. 


Luego la cubre con un escudo. Súbitamente la circundan las llamas. Wotan se retira, no sin antes expresar su último deseo: "¡Jamás atraviese el fuego quien tema la punta de mi lanza!".

Manuela García