20/3/15

Por tierras de Castilla con Alma Malher

Día 1

Cuando uno emprende un viaje junto con 50 compañeros, nunca sabe qué vivencias compartirá, ni que peripecias encontrará. Estos son unos apuntes que se publican antes de que termine el viaje por tierras de Castilla.

El viaje hasta Valladolid fue apacible amenizado con la visita a dos castillos, muy emblemáticos pero que traen recuerdos históricos de muertes y azañas memorables de los vencedores. 

Castillo de la Mota




Con su airosa silueta cerca de Medina del Campo visitamos, según dicen, uno de los castillos mejor conservados de su época en toda Europa. Allí en una mañana calma y soleada vi el ir y venir de unos oscuros pájaros :
 "Un día, en el Castillo de la Mota, hace ya muchos años, vi por primera vez una colonia de grajillas. Revoloteaban en torno a las almenas y con sus “quia-quia-quia”, reiterativos y desacompasados, organizaban una algarabía considerable. De lejos parecían negras y brillantes como los grajos, pero, cuando las vi de cerca, observé que eran más chicas que aquéllos -más o menos del tamaño de una paloma- y no totalmente negras, sino que el plumaje de la nuca y los lados del cuello era gris oscuro, y sus ojillos, vivaces y aguanosos, tenían el iris transparente."(La Grajilla, Miguel Delibes)

Castillo de Coca


La fortaleza que fuera del Marqués de Santilla, luego de los Fonseca, prisión  y actualmente de la casa de Alba (nombre curioso el de "casa" en una familia tan palaciega y poderosa), desde 1954 cedido al Estado español durante cien años menos un día. Nosotros vivimos la experiencia de una escalera de caracol, interminable para las sufridas rodillas de algunos, y pisar escalones que olían a humanidad, a destrucción y miedo. Mereció la pena subir hasta la parte superior de la torre del homenaje y contemplar el paisaje encastillado de azul intenso.

Por la noche, en el Hotel, el descanso con Alma Mahler La novia del viento (S. Keegan):

"No cabe duda, escribió en su diario, de que el demonio de la destrucción ha creado al hombre, colmándolo de dotes brillantes, pero sin dejarle clara su misión en la tierra..."


(Alfredo Domínguez)