20/4/16

DE TÍTERES A RELOJES. ALBAIDA Y OTOS


Con un día espléndido iniciamos la ruta. Nos acompañaba como guía Isabel, su primer viaje con nosotros, imagino que tenía cierta prevención pues sabia de nuestra querencia por Esther, que no pudo venir en esta ocasión.
Isabel desde el primer momento nos fue ganando. Al pasar por la comarca de la ribera nos explicó minuciosamente el inicio del cultivo y comercialización de la naranja y la importancia que tuvo para la economía valenciana, así como la industria textil y de cera de la Vall d'Albaida. A lo largo del día Isabel nos fue demostrando la buena guía que es. Sin duda un estupendo tándem con Esther para acompañarnos en los viajes y paseos.  

Al llegar a Albaida tuvimos un tiempo libre nos tomamos un café y un grupo nos acercamos a visitar la iglesia de la Asunción. Las camareras de la virgen estaban haciendo limpieza y nos permitieron echar mirada. Se trata de una iglesia de estilo gótico valenciano con pinturas de Segrelles en el altar mayor y en los espacios sobre las capillas laterales. Muy curiosa.


Nuestra primera visita oficial fue al museo de Títeres. Una auténtica sorpresa contemplar marionetas y títeres de distintas épocas y diversos países .Una guía muy amable nos explicó la historia de este arte: los distintos materiales utilizados, manejo, distinción entre marioneta y títere así como sus diferentes clases. Conocimos también la existencia del ventrílocuo y fabricante de autómatas Paco Sanz, valenciano de Anna que actualmente está teniendo el reconocimiento que no tuvo mientras vivió.

La siguiente visita fue al museo Segrelles. Está ubicada en una casa con elementos moriscos, con mucho encanto. Fue diseñada y supervisada por el mismo Segrelles. Un familiar del pintor fue nuestro guía y además de mostrarnos su obra nos contó muchas anécdotas de su vida. Nos despedimos de Albaida con la visita al palacio de los Marqueses Mila Arago, con salas decoradas con pinturas barrocas muy coloridas, destacando la sala del trono, de la música o el dormitorio del marqués.
Era ya tarde y necesitábamos reponer fuerzas, lo que hicimos, y muy bien, en un restaurante de Ontinyent.


Sin tiempo para poder sestear nos dirigimos a Otos, el pueblo europeo con más densidad de relojes de sol. Posee unos treinta realizados por grandes artistas como Andreu Alfaro, Manolo Boix, Arcadi Blasco o Antoni Miró. Aunque caía un sol de justicia disfrutamos un paseo extraordinario acompañados por un amigo de Adolfo, Tino Pla, profesor, pintor y creador junto a Joan Oliveres de uno de los más originales relojes, que además supone el artilugio que recibe al asombrado visitante.
Tino, muy contento con nuestra visita, nos fue explicando el significado que cada artista le había dado a su reloj. Un paseo excelente en el que aprendimos muchas cosas sobre la medida horaria y también temporal e incluso la razón del nombre que tenía cada instalación solar. Todo, hasta el nombre curioso y enigmático del reloj de Alfaro (La norma no es un dogma) tiene su explicación.


Finalmente visitamos en el Ayuntamiento, Palacio de San José, una exposición del artista alcoyano, muy comprometido con su tiempo, Antoni Miró.
Ya bien entrada la tarde iniciamos el regreso a casa: un día intenso del que todos disfrutamos.


Texto y fotografías de Francisca Calabuig