
¿Por qué a vecesuna pequeña diferencia es capaz de marcar una actividad, un día o incluso a unapersona? Eso me ocurrió hace unos días en clase, quizá fuera porque no esperaranada distinto de esa tarde, o quizá porque fue uno de esos momentos en los quealguien te recuerda que la vida está para vivirla y no tanto para pensarla.
Es 14 de abril de2011: entro en clase, un día más, busco mi sitio habitual pero está ocupado porpersonas que no había visto antes. Son un grupo de personas mayores quepertenece a la Nau Gran de Valencia. Y entonces recuerdo que hoy en clase,celebramos un encuentro entre generaciones, y pienso: “¡Vaya! Me podía habersentado al lado de ellos, ¿no es una clase intergeneracional?”
Una vez todossentados, y un poco más revueltos de lo habitual, la profesora comienza laclase y….sorpresa!!! Toca presentarse en público. La verdad es que sigo sinhabituarme a contar algo de mi vida, del por qué elegí el Máster dePsicogerontologia, cual es mi vocación, etc. Hoy hay personas nuevas y no sépor qué me afecta tanto. La verdad es que me ayuda mucho la forma que hantenido de presentarse Salva y Miguel Ángel que han sido los primeros. Risas,buen ambiente…me siento mejor. El ejemplo de Ilse me ha impactado. Habla acercadel esfuerzo y del proceso de integración que ha vivido por ser una inmigrantealemana. La clase trascurre, empiezo a escuchar a Llanos y más tarde a sumarido Rogelio; para mí son un claro ejemplo de envejecimiento activo y esto essólo el principio.
