29/9/15

VI PASSEIG SALUDABLE LA NAU GRAN



Diumenge 4 d'octubre celebrarem una nova edició del Passeig Saludable de La Nau Gran, entre el Jardí Botànic i el Rectorat. Aquesta d'enguany serà la 6a convocatòria familiar que portarà als carrers de la ciutat el protagonisme amable de les persones majors en el nostre entorn social. Obert el termini d'inscripció del 17 al 30 setembre.
Les inscripcions es realitzaran del 17 al 30 de setembre a través de ENTREU (Accés al formulari d'INSCRIPCIÓ). Cal fer una sol·licitud per cada persona que vaja a participar en el Passeig Saludable. El pagament s'ha de realitzar mitjançant targeta bancària i serà indispensable per completar el procés d'inscripció. La passarel·la de pagaments de la UV és un entorn segur.
Termini per arreplegar les samarretes del 25 de setembre a l'1 d’octubre.
Pots arreplegar la teua samarreta tant en el Servei d'Extensió Universitària (Amadeu de Savoia, 4) com en el Servei d'Educació Física i Esports (Menéndez y Pelayo, 19).

23/9/15

Las clase de Informática comienzan el Martes 29 de Septiembre

1.- Elemental-Jose Luis Moreno
     aula nr 200 de la Facultad de Filología , de 10:00 a 11:30

2.- Avanzado-Guillermo Escalona
     aula nr 200 de la Facultad de Filología, de 11:30 a 13:00


9/9/15

Crucero a los fiordos: Un relato.

LA SONRISA DE MI ABUELO

         «Otra historia iaio» ─suplicaba─ «mañana más, ahora tienes que dormir, es muy tarde» ─me replicaba mi abuelo con dulzura mientras me arropaba y me daba un beso. Era un enamorado de la cultura escandinava, se sabía al dedillo todas las leyendas, mitos y tradiciones de estos países.


         Decidí hacer un viaje con los compañeros de la universidad, la intención, después de un año bastante convulso, era divertirme, despreocuparme de la rutina. Al hojear los folletos del viaje, volvieron los recuerdos de los cuentos de mi abuelo y una sonrisa melancólica se dibujó en mi cara: afloró toda mi niñez.

         Cena con el capitán: trapitos elegantes, buena comida, bebida abundante, espectáculos, diversión y baile hasta altas horas: ¡me encanta bailar!


          Hicimos varias excursiones: ciudades, monumentos, naturaleza…, pero la del glaciar Briskdal me hizo temblar, no sólo por el frío sino por la belleza de los paisajes; las flores multicolores destacaban entre el verdor tierno de los campos mojados y el blanco azulado de la nieve. No cabía una imagen más en mi cerebro. Comprendí la devoción de mi abuelo por los vikingos. Luego ascendimos a Dalsnibba a 1500 m. de altura por una carretera tortuosa entre nieve y bruma. En la cima me acerqué, como atraída por un imán, al borde del acantilado. Todo lo que había a mi alrededor desapareció, sólo veía, abajo, el fiordo en el abismo: una sinfonía de azules velados se filtró por mis retinas, me envolvió en una claridad inquietante. Los barcos, al fondo, se divisaban como fantasmas entre nubes heladas. No sé el tiempo que trascurrió, la niebla dio lugar a un ocaso que chorreaba sangre carmesí sobre el agua y desde el fondo del fiordo dos antorchas incandescentes se clavaron con fuerza en mis pupilas: ¡era él, el Kraken! En un refilón volvieron a mi memoria las terribles historias de mi abuelo sobre el monstruo marino y me estremecí. No podía apartar la mirada de sus ojos ardientes, como dos antorchas, que me atraían al vacío. Empecé a caer en picado, unas pequeñas luces, como estrellas lejanas, descendían a gran velocidad por las numerosas cataratas gélidas. En un abrir y cerrar de ojos un batallón de Fossegrims, hadas con diminutas alas transparentes, me trasladaron al tupido bosque y me depositaron, con suavidad, sobre un mullido tapiz de flores silvestres. Cuando abrí los ojos vi sus pequeños cuerpos cubiertos por trajes tejidos con finas capas de hielo que brillaban como diamantes a la luz de la luna llena.

         Cogidas de las manos empezaron a danzar y cantar a mi alrededor mientras las minúsculas Thussen tocaban el arpa y el violín. Brindamos con ambrosía, hecha con frutos rojos, servida en copas de hielo. Poco a poco, con una suave plácidez, me sumergí en el azul etéreo de la fantasía.

         Una potente voz me sobresaltó; me desperté con los ojos repletos de sueños. «Todos los pasajeros deben dirigirse a cubierta con los chalecos salvavidas para realizar un simulacro, gracias». No sabía muy bien donde me encontraba. Me levanté y al acercarme al espejo, con gran sorpresa vi, entre mi pelo enmarañado, un par de flores silvestres en las que se derretía la escarcha. Cerré los ojos y vi la sonrisa de mi abuelo.

                             (Texto de Mara Paredes Navarro. Fotografías de Ximo Martí)

26/8/15

VIAJE A LOS FIORDOS

El ultimo de los viajes planteados por la Asociación para este curso se desarrolló bien, aunque hubo una serie de problemas de organización (de los cuales es responsable la agencia de Viajes Levante) que provocaron algunas quejas.
Salimos de madrugada en autobús el día 3 de Julio ya que teníamos que estar a las nueve en el aeropuerto de Barajas para despegar a las once rumbo a Warnemunde, ciudad alemana en la que nos esperaba el crucero. Tras otro viaje en autobús pudimos subir en el crucero. El barco es muy nuevo y tiene capacidad para cuatro mil personas, mas otras dos mil de tripulación. Las cabinas eran cómodas aunque un poco ruidosas y en algunos casos muy ruidosas.

6,30 h. En el crucero

A las siete de la tarde el barco zarpó, sin que se notara a penas, en dirección a Copenhague a donde llegamos a las ocho treinta. Desembarcamos y recorrimos la ciudad, con una temperatura de 27 grados de manera que no parecía que hubiéramos salido de Valencia. 

9,30 h. Casa natal de Niels Bohr

La ciudad es bonita pero no demasiado limpia. Esperaba otra cosas de una ciudad del norte de Europa. Lo mas digno a destacar fue un conato de atentado terrorista que se resolvió en nada, pero nos cortó la visita a la ciudad y nos obligó a dar más vueltas para conocer el centro. 

15,15 Paseando por Copenhague

Me gustó sobre todo por la falta de circulación de coches y el predominio de la bicicleta. A las cinco había que volver al barco.

6,30 h. Único momento con el jacuzzi vacío

El siguiente día no tocamos puerto, fue solo de navegación. Eso nos permitió conocer mejor en que consiste un crucero: básicamente en bebidas y paseos observando el mar. 

9,40 h. Zona de ejercicios

Una anécdota: como estábamos viajando hacia el norte, me desperté de noche y creía que era mas tarde. Eran las cuatro de la mañana y había mucha luz; lo que llaman el “sol de medianoche”.


6,30 h. Las Siete hermanas del fiordo

El día seis un grupo de los nuestros bajó en Hellesylt para realizar la excursión más importante del viaje. Por lo que parece (porque yo no fui a esa) recorrieron un lago muy bonito y vieron los fiordos desde la parte superior de las montañas; la lástima fue que no tuvieron el cuidado de juntar a los excursionistas que venían de los diferentes orígenes y tuvieron algún problema con los guías. 

13 h. El predicador
Los que no habíamos optado por la excursión preparada bajamos en Geiranger y cogimos otra excursión más corta que también nos permitió ver los fiordos desde lo alto. En un momento determinado llegamos a ver seis cruceros abajo al mismo tiempo.

7,30 h. el puerto de Bergen

El día siete fue quizás el día que más tiempo estuvimos en tierra y en el sitio más turístico de Noruega, en la ciudad de Bergen. Es una ciudad en su parte antigua construida de madera de diferentes colores, muy bonita. Allí cada uno fue a donde quiso. Un grupo numeroso nos fuimos a la lonja del pescado donde había para comprar, para tomar como aperitivo y también para comer. 

Como buenos españoles cruzando en rojo
Nosotros comimos unas gambas que no tienen que envidiar en nada a las de aquí así como un pez desconocido pero muy sabroso, el pez lobo. Después dimos unas vueltas y compramos los consabidos regalos y recuerdos.
El día ocho llegamos a la una a Kristiansand. Quizá sea la ciudad que menos me gustó por que es bastante anodina; ni siquiera es fea, es que tiene poca personalidad. Lo arreglamos visitando  la lonja del pescado. Cuando llegaron las siete subimos al barco para seguir con lo que podíamos llamar “parte crucero” es decir beber, ver actuaciones muy diferentes, pasear por cubierta y mirar las tiendas duty free.
8 h. Palacio real de Oslo

El día 9 era el día de Oslo. El problema que tuvimos era que nos dieron muy poco tiempo, solo de siete a 12 y en este espacio no hay mucho que ver. Me gustó mucho de Oslo su limpieza, la casi total falta de coches privados, y en general lo bien cuidada que tiene su ciudad. El palacio real es accesible cuando no esta la familia real,  aunque sus jardines, muy bonitos, lo son siempre. Lo que me deprimió un poco fu observar como las marcas famosas están en todas partes. Pasamos delante de Zara, Woman's Secrets, etc. Parece que no hay quien los pare la globalización.

9 h. Kiel

Al día siguiente volvimos a Kiel, ciudad alemana cercana a Warnemunde, para coger el avión. Según los propios miembros de la tripulación escoger un aeropuerto u otro dependía de los precios; vamos, como Reus pero en el norte de Europa. La vuelta fue un calco de la ida, un poco más desorganizado.

19,35 h. Uno de los comedores


19 h. Homero hablaba del vinoso mar

Yo en general estoy contento del trato recibido en el crucero y de los servicios ofertados. Solamente me parece un poco caro para estar como estábamos en las dos primeras cubiertas con todo el ruido y las molestias que acarrea esto. Los momentos de desorganización corrieron a cargo de Viajes Levante. Así hubo dos incidentes, no peligrosos, pero de los que tardaron en hacerse cargo los guías porque no teníamos su teléfono y solamente unas horas al día estaban a disposición nuestra. Hubiera sido mejor tener su numero de teléfono y que se les pudiera contactar cuando se los necesitaba.
Bueno, mi opinión es positiva del crucero y negativa de la agencia. Espero que lo tengáis en cuenta.


(Texto y fotos de Miguel Ángel Moreno Jimenez)