24/2/11

NUESTRO CINE CLUB:SUSPENSE de Jack Clayton


Cine club Amigos de la Nau Gran. Ciclo Grandes películas, grandes directores (IV): Suspense de Jack Clayton.  
Viernes, 25 de febrero. 17:30 horas en aula F1 de la Facultad de Geografía e Historia, Universidad de Valéncia.

 
Suspense (The innocents). Nacionalidad: Inglesa, 1961. Dirección y producción: Jack Clayton. Argumento: La novella de Henry James, The turn of the screw. Guión: William Archibald, Truman Capote. Música: George Auric. Fotografía: Freddie Francis. Montaje: Jim Clark. Intérpretes: Deborah Kerr (Miss Giddens), Peter Wyngarde (Peter), Megg Jenkins (Mrs. Grose), Michael Redgrave (Tío), Pamela Franklin (Flora), Martin Stephens (Miles).
El escritor: Henry James
La película parte de una notable novela corta de Henry James, de título tan hermosamente ambiguo como Otra vuelta de la tuerca. La novela narra, en apariencia, una historia típicamente inglesa de fantasmas, adscrita a la línea de la literatura gótica. No falta nada: enigmas, mansiones inquietantes, escasos personajes que viven aislados, niños sujetos a la influencia de un ser maligno, un pasado misterioso, dominio de la noche... James se permite en sus páginas, incluso, aludir a Los misterios de Udelfo, una de las primeras novelas góticas y también una de las más representativas. Es la prueba de la relación existente entre el relato y ese tipo de obras. 
Henry James nació en Norteamérica pero se sintió desde muy joven llamado por Europa y su cultura. Sus novelas han sido frecuentemente llevadas al cine. Citemos entre otras La heredera (1949) de  William Wyler, Las bostonianas (1984) de James Ivory, La habitación verde (1978) de François Truffaut...
Sus primeras publicaciones las realizó cuando tenía 22 años. A los 25 era considerado como el mejor cuentista de EE.UU. En sus primeras obras se detecta una gran admiración por ciertos escritores europeos, como Flaubert y Balzac. Entre los norteamericanos, sentía una especial predilección por Hawthorne. Años más tarde convertirá a Conrad en uno de sus autores favoritos. En 1876 se instala en Londres y en 1915, como consecuencia de la primera Guerra Mundial, adquiere la nacionalidad británica. Desde sus primeras obras sintió especial interés por una literatura fantástica con derivaciones góticas. Algunos cuentos terroríficos de fantasmas se encuentran ya entre lo primero de su producción. De 1875 es Historias de ciertas prendas antiguas, Dr. Grey y El alquiler de un fantasma. En el último de estos relatos aparece una idea que será la base de algunas de sus posteriores obras en el género, y que se encuentra especialmente presente en Otra vuelta de la tuerca: los fantasmas exclusivamente existen en nosotros mismos, son creaciones nuestras y por lo tanto personales. Los fantasmas para James no son encarnaciones del mal, sino fruto de nuestro propio desequilibrio. En 1892 escribe el que ha sido considerado como su primer gran relato fantástico, Sir Edmund Orme. Seis años más tarde publica Las dos magias, un doble relato de fantasmas formado por Finalidad encubierta y Otra vuelta de tuerca, el titulo que dará pie a la película de Clayton.
La historia del relato, seguido por la película en su totalidad, cuenta cómo una joven inglesa, la más joven de las siete hijas de un pobre vicario de aldea, llega a una vieja mansión en el campo para cuidar y educar a unos niños que han quedado huérfanos. La novela está narrada por la joven. La novela juega por ello con una cierta ambigüedad, que se transmite al lector, quien en un grado de desaliento trata por su cuenta de introducir una nueva vuelta de tuerca.
En el extraordinario trabajo de guión de la película intervino un escritor norteamericano de renombre, Truman Capote (1924-1984), cuya primera obra, Otras voces, otros ámbitos, se movía en un clima inquietante. Es el autor de un gran libro-reportaje, A sangre fría, que fue llevado al cine por Richard Brooks. También suyo era el relato de Desayuno con diamantes, convertido en una excelente película por Blake Edwards. De Otra vuelta de la tuerca existen varias versiones cinematográficas (y otras tantas televisivas). Dos de ellas son Los últimos juegos prohibidos (1971) de Winner y Otra vuelta de tuerca (1985) de Eloy de la Iglesia La película española intentó ser una recreación fiel de la novela (lo cual resulta un tanto inútil después de la película de Clayton), mientras que el filme de Winner intentaba "interpretar" lo que ocurrió en la mansión entre Quint y la anterior institutriz
Clayton, un enamorado de lo literario
Jack Clayton (1921-1995) entró a trabajar en la industria del cine a los 14 años. Fue en el London Film, donde desempeñó varias funciones. Comenzó como ayudante de dirección en títulos tales como El espía negro (1939) de Powell, El ladrón de Bagdad (1940) de Berger, Whelan y Powell, o Soy una cámara  (1955) de Cornelius. Como productor asociado, Clayton intervino en dos películas de John Huston: Moulin Rouge  (1952) y La burla del diablo (1953). Durante la segunda guerra mundial dirigió algunos documentales para la RAF. En 1955 realizó el mediometraje The Bespoke Overcoat, premiado en el festival de Venecia.Como director de largometrajes siempre ha tomado como base obras literarias, a veces de grandes escritores como Henry James (en la película aquí comentada), Scott Fitzgerald (El gran Gatsby, 1973 ) o Ray Bradbury (El carnaval de las tinieblas, 1984). A lo largo de treinta y siete años sólo dirigió siete películas. Realizó, además de las citadas: Un lugar en la cumbre (1958), Siempre estoy sola (1964), A las 9 de cada noche (1967) y La solitaria pasión de Judith Hearne (1987).
El narrador: el punto de vista
Una novela puede estar narrada en primera persona, dejando que la voz envolvente sea la de una narrador o la de un metanarrador omnisciente. También alguien puede indicar lo que ve, lo que siente y "explicar" lo que nace –según su punto de vista– desde el interior de los otros o bien puede ser la propia narración la que conduzca, enuncie y desarrolle la acción. En una película igualmente puede ocurrir que un personaje "cuente la historia" por medio de una voz en off personal. Una cámara puede señalar ese mismo sentido significativo o, incluso, que ello se logre por la presencia constante de un personaje. De otra manera, el narrador en tercera persona puede ir contando la acción por medio de los elementos propios de la escritura fílmica. En una novela las palabras pueden explicar, señalar el estado de ánimo de un personaje. En una película ello se hará posible por la actuación de los interpretes (los movimientos, los mínimos gestos, la forma de mover las manos...), el movimiento de cámara (en una película como La dama del lago, 1946, Robert Montgomery transforma al personaje en cámara para asumir que todo se narra desde el personaje: curioso pero inadecuado juego circense), la situación del encuadre o la angulación... La serie de elementos utilizados puede provocar una identificación, observación, distanciamiento, asociación, planteamiento crítico... frente a lo narrado.
Estas formas de introducir una narración cinematográfica posibilitan un proceso de introspección interior de los personajes, exteriorizado de manera clara en una aceptación-unidad entre lo que alguien vive o ve y lo que se muestra en la pantalla. Y para conseguirlo no es necesario recurrir a la voz en off. Como ocurre en este filme cuyo título original más ajustado a lo que se intenta narrar es The innocents. La voz en off de la narración de James ha sido sustituida por la presencia constante de la institutriz (planteado desde un flash back, inexistente en la novela, que se corresponde a un recuerdo desde el pensamiento de un determinado personaje) y por medio de  una planificación que hace corresponder los elementos fantasmales con su mirada. Existe una correspondencia-unidad con el punto de vista de la mujer, por ello inteligentemente Clayton evita, a lo largo de toda la película, plantear una planificación subjetiva respecto a otros personajes presentes en el plano (el mantenerlo sería absurdo e ingenuo). Lo que vemos admite casi exclusivamente la mirada de la mujer de forma que el punto de vista del filme se corresponda con el de la protagonista. La película además de ser una de las más logradas, y fieles, adaptaciones llevadas al cine de una gran novela cuenta con una sensacional interpretación de Deborah Kerr, superándose, si eso fuera posible, a si misma, y con uno de los grandes directores de fotografía del cine ingles como es Freddie Francis, quien además dirigió varias películas de terror, sobre todo entre los años 60 y 70
Uno de los más hermosos filmes realizados sobre los fantasmas reales o imaginarios…Adolfo Bellido (extracto de un artículo publicado en www.encadenados.org