24/2/12

VISITANDO LA CIUDAD: El palacio de Cervelló y el Ayuntamiento de Valencia




El jueves 16 de febrero se realizó el paseo semanal por la ciudad acompañados por Fernando Cervera, que ya nos había guiado tan estupendamente en las visitas a las ciudades de Xativa, Gandía y los Monasterios de la Vadigna y de Sant Jenónimo de Cotalba. En esta ocasión la visita fue en la propia ciudad de Valencia para adentrarnos en la historia de la ciudad a través del Palacio de Cervello y del Ayuntamiento de la ciudad.

El palacio de Cervelló construido en el Siglo XVIII por los duques de Cervelló,  fue el lugar residencia de los reyes después de haber sido destruido el Palacio Real en 1810. Aquí tuvieron lugar hechos de gran interés histórico como la firma por parte de Fernando VII (en 1814) del decreto que llevaba a la disolución de las Cortes. En 1840 Maria Cristina abdicaba de su regencia. Un palacio que pasó luego por diferentes etapas. Así durante la Guerra Civil fue la sede del Partido Comunista y después de la guerra se convertiría en una pensión. Actualmente, convenientemente restaurado, acoge el archivo municipal. Documentos, cuadros, objetos nos llevan a recorrer una parte de la historia de la ciudad en la exposición del primer piso. La biblioteca y las habitaciones se visitan en el primer piso. 

Después caminando hacía el Ayuntamiento fuimos parando en diferentes lugares como la casa natalicia de San Vicente o en la mitad de la calle de la Paz para admirar el trazado de la calle y las casas modernistas que allí fueron construidas.
Llegados al Ayuntamiento, lo fuimos rodeando para conocer tanto su historia como el lugar donde se asienta: el antiguo y gran convento de San Francisco para pasar a ser una residencia para jovencitas (con su capilla) impulsada por el Arzobispo Mayoral. También para conocer como tal residencia fue convirtiéndose en el actual Ayuntamiento al incorporarse, entre otros elementos, la fachada principal obra de dos distintos arquitectos. 

A continuación, ya dentro del edificio, admiramos su escalera, nos sentamos en el hemiciclo, de aire teatral, vislumbramos el salón de espejos (no pudimos entrar ya que estaban en arreglo y limpieza con motivo de las eminentes fiestas falleras). Claro, hay que adornarlo para que pueda ser ensalzados por las numerosos importantes visitas que se acomodaran en los balcones de la fachada para ver los actos falleros y, muy especialmente, las mascletas y la cremá de la falla de la Plaza. Finalmente se nos explicó el museo del Ayuntamiento, instalado en la zona del coro de la antigua Iglesia, donde se encuentran varios de los grandes símbolos de la ciudad como el Pendón o la Senyera Valenciana.

El reloj del Ayuntamiento daba las dos cuando Fernando se despedía de todos nosotros. Habían sido tres horas y media de increíble lección. 


(Fotos de Elvira Ramos)