4/2/14

Viaje a Cartagena y Murcia


Los días 25 y 26 de enero de 2014 nuestra asociación, Amigos de la Nau Gran, dispuso hacer un viaje para seguir conociendo nuestras ciudades, de España.
La salida como siempre, partiendo de la Facultad de Geografía e Historia, bien tempranito, a las siete de la mañana, iniciamos el viaje.
Los pasajeros ya conocidos de algunos viajes anteriores se volvieron a reencontrar. Y los que lo hacía por primera vez disfrutaron conociendo a nuevos amigos.
El madrugón mereció la pena, ya que con puntualidad se acudió a la cita, en la hora programada, con júbilo y alegría por parte de los cincuenta viajeros que salimos, en primer lugar, hacía Cartagena, no sin antes, claro, hacer las paradas pertinentes para ir al aseo o tomar un café bien calentito ya que en esta época del año es lo que más apetece.
CARTAGENA: Se trata de una ciudad solemne con grandes avenidas y edificios con Historia. Sus parques alegran el entorno al dibujarle el colorido de sus plantas y los variados árboles milenarios.
Hacía, en ese mañana, fresco, pero al ser el clima seco, el sol bañaba las calles ofreciéndonos un abrazo caluroso, haciéndonos sentir como su estuviéramos en casa.
Las primeras visitas se acogieron con entusiasmo, deseosos como estábamos de conocer la ruta que íbamos a seguir.
En primer lugar el Castillo de la Concepción, situado en la colina del mismo nombre, construido por Alfonso X el Sabio en el siglo XIII. Un punto de vista estratégico y defensivo de la ciudad durante varios siglos.
En la actualidad la torre de homenaje alberga el centro de interpretación de la Historia de Cartagena, ya que desde lo alto se divisan las mejores vistas del puerto y del casco urbano. El recorrido se completa con las estancias anexas a la torre donde se acerca la textura visitante a la Edad Media de la ciudad.
El ascensor panorámico con sus 45 metros de altura es el medio perfecto para llegar al Castillo, salvando así el desnivel de la colina, y reconfortando, de esa manera, el caminar de los visitantes, aunque algunos de nosotros preferimos subir a pie para así hacer ejercicio. En el camino encontramos algunos ejemplares de Pavos Reales, que con su bello plumaje nos hicieron sentir la hermosura de tan bello y delicado animal.
Conocimos también la magnífica arquitectura defensiva del Mediterráneo, adentrándose en el importante sistema defensivo militar de la Bahía de Cartagena y es que desde finales del Siglo XVII cuando Cartagena se convirtió en la base permanente de la escuadra Naval que revive a diario con la artillería del Fuerte. Castillo, el foro romano (el Molinete) uno de los mayores parques arqueológicos urbanos de España (Edificio del Atrio, para la celebración de los banquetes religiosos, el complejo termal, la plaza porticada…), las murallas púnicas, restos de la cripta de S. José del siglo XVII con sus danzas macabras. Un largo recorrida matutino.
Terminadas esas visitas, deseos de descansar, nos dirigimos al lugar donde nos esperaba la deseada comida. El cerebro se nos había llenado de Historia pero el estómago estaba inquieto, ya que desde el lejano desayuno nada habíamos tomado. Ni siquiera una cervecita acompañado de un buen picoteo.
Cansados llegamos al restaurante, un barco flotante instalado en el Puerto.
La comida fue exquisita, sin siquiera darnos cuenta que el barco nos mecía lentamente. Disfrutamos también de una ocasional música a toque de Acordeón. Al final, o entra plato y plato, tuvimos ocasión de acogernos en la cubierta a una espléndida vista panorámica embellecida por el solo que caía en las primeras horas de la tarde. Se dispararon las fotografías y tomas como si se tratase de la secuencia de una película.
Con las pilas recién cargadas y las piernas descansadas nos pusimos de nuevo en marcha para visitar el Museo Teatro Romano. A través del Museo, que se encuentra en la Plaza del Ayuntamiento, por una galería subterránea que atraviesa un calle (obra de Rafael Moneo) se llega al magnífico Teatro Romano en el que cabían 7000 espectadores y que posee una admirable fachada escénica en la que destaca el juego cromático de los materiales empleados.
Dimos terminada la visita a esta bella ciudad junto con sus ruinas coronando la historia de un pasado que nos lleva a conocer como eran, vivían y pensaban en aquellos tiempos.
En el autobús nos esperaba Miguel, el conductor, simpático y siempre eficiente al volante, para llevarnos al hotel Arco de San Juan situado en la plaza de Ceballos de Murcia.
Llegamos sobre las siete de la tarde. Esther, nuestra guía, nos entregó las llaves de nuestras habitaciones y, al fin, pudimos ocupar con deseo de descansar la habitación. Antes de cenar, un baño para refrescarnos.
El hotel, una restauración del antiguo palacio del Marqués de Floridablanca, era acogedor, limpio y cómodo con un servicio, recepción, metres y camareros, eficientes. Una estancia ahí corta pero agradable. La cena, que comimos con gran apetito, estupenda. Y en ella la sorpresa de que Adolfo, como es habitual, de la rifa. Con gran alborozo esperábamos que saliera una nuevo número porque pensábamos esta vez seguro que nos toca.
Después de cenar varios salimos a pasear por las calles (el hotel estaba muy céntrico al costado de la catedral), otros prefirieron irse a descansar. La noche era cálida y apetecía realizar una primera visita a la ciudad. Los edificios de la ciudad estaban iluminados, y las calles estaban repletas de gente. El paseo se alargó más de una hora.
Personalmente cuando llegué a esa cama de la habitación de un metro ochenta, me deje caer y en pocos minutos ya estaba con los ojos cerrados y durmiendo profundamente.
A la mañana siguiente después del desayuno nos esperaba el guía que nos iba a enseñar la ciudad. Antes dejamos las maletas en el autobús.
Recorrimos la plaza de la Glorieta, la de los Apóstoles, la del Cardenal Belluga, las más conocidas y transitadas de la ciudad, ya que ahí se encuentra la Catedral, el Ayuntamiento y el Palacio Episcopal. La plaza del Cardenal Belluga está presidida por una escultura de tal personaje, obispo y soldado.
Accedimos a la Catedral, de trazado barroca, que contrasta con el estilo del Nuevo Ayuntamiento de Rafael Moneo situado frente a su puerta principal.
Su portada de estilo barroco posee gran belleza y monumentalidad. Está dedicada a la Virgen Maria titular del templo y tiene dos cuerpos horizontales y tres tramos verticales. Las puertas llamadas de las Cadenas de estilo plateresco y la de los Apóstoles de estilo gótico florido son los otros accesos a la Catedral que posee la torre campanario más alta de España.
La Catedral de Murcia resume más de 600 años de Historia y de Arte. Su construcción tuvo lugar sobre la antigua Mezquita Mayor de la ciudad. Se comenzó a construir en 1394 y se concluyó en 1462, momento en que se cerraron sus bóvedas. Desde ese año y hasta finales del Siglo XVIII vivó puntuales reformas y añadidos, de ahí los múltiples estilos artísticos que la configuran.
Dentro, referido a la parte central, el guía no pudo explicar demasiado debido a que habían comenzado los Salmos cantados con anterioridad a la Misa. De todas maneras pudimos admirar el Retablo de la Capilla Mayor y el lugar donde se guarda el corazón de Alfonso X. el trascoro y varias capillas.
Al salir el día se mostraba espléndido con un sol que nos calentaba y nos llevaba a desprendernos de los abrigos,
Todo se unía para completar un viaje muy completo que nos enseñó a todo el grupo a apreciar mucho más lo que tenemos y de los máximos detalles que pasan normalmente desapercibidos.
Después de la Catedral visitamos el Real Monasterio de Santa Clara. Toda una sorpresa. El Monasterio alberga una parte muy importante del arte y la Historia de la ciudad. Enclavado en el antiguo barrio amurallado de la Arrixaca, fue construido en el Alcázar del Palacio Islámico del Siglo XIII. Con la conquista cristiana el lugar se convirtió en Palacio Real de los Monarcas Castellanos hasta que Pedro I en 1365 se lo entregó a la Abadesa Berengueda de Espín de la Orden de Santa Clara. Posteriormente se construyó una Iglesia anexa. Hoy se ha podido recuperar el estanque del Palacio árabe original del estilo de los patios característicos de la arquitectura granadina y en el que se reproduce, ahora, parte de la flora original formada por palmeras, ciruelos, cítricos, albaricoqueros, granados… La unión del agua y la vegetación crea un ambiente evocador típico de la grandeza del periodo musulmán.
Por último visitamos el Museo Salzillo creador a principio de los años cuarenta del siglo pasado con el fin de difundir la obra de uno de los mejores imagineros de España. El Museo está formado por los pasos procesionales de la madrugada del Viernes Santo. También contiene un Belem, del propio escultor, de más de quinientas piezas. Los pasos de Semana Santa que Salzillo hiciese para la Real Cofradia de Nuestro Padre Jesús se encuentra en la primitiva capilla de la Iglesia del mismo nombre que la cofradía. En cada capilla de las que conforman la planta centralizada, se sitúa un paso que representa una escena de la Pasión.
Terminada la visita guiada de la mañana alguno todavía fue a visitar el sorprendente Casino de la ciudad (también era magnífico el de Cartagena), Después una deliciosa comida antes de regresar a Valencia.  
Cristina Cordón