5/4/16

Entre el mar y la montaña


Castell de Castell es un pueblecito situado entre las comarcas de La Marina Alta y La Marino Baixa, un lugar tranquilo al que se llega, por ejemplo, desde Pedreguer. Curvas y más curvas hasta ponernos allá, un sitio desde donde se pueden iniciar variadas excursiones y rutas senderísticas. Y, también, como no, un lugar donde, pasar unos días, en el verano y perdernos por las alturas para poder ver allá al fondo el Mediterráneo.


Por aquellos lugares se encuentra el abrigo de Pla de Petrarcos con sus interesantes pinturas rupestres, de las variadas que existen en la Comunidad Valenciana.

No lejos, como se ha dicho, el mar y también cerca algunos de los sitios donde acudir, sin necesidad de ir al Jete, para ver la floración y la explosión roja de los árboles con los frutos de los cerezos. Vall de Laguar y el Valle de la Gallinera de un lado y del otro son buenos reclamos para los visitantes de esos hermosos lugares.






Desde Castell de Castells hay varias posibilidades de realizar unas buenas y hermosas marchas desde aquí incluso no podríamos acercar al Barranco del infierno, pero no era, en este caso, nuestro destino. El previsto, y llevado a cabo, en un día de un desbordante azul, y también fresco, de principio de marzo, era partir de Castell de Castell y volver, en una ruta circular, al lugar de partida.

Intenso y bellísimo recorrido que nos llevó a uno de los pinos más antiguos de la Comunidad o a visitar los espectaculares arcos naturales de grandes dimensiones  debidos a la erosión de la roca caliza y que aparecen en una ladera de la montaña de la vertiendo norte de la Sierra de Aixortà o de Xorta. Allí se encuentra el paraje natural de Els Arcos, que cuenta con una superficie de 401,33 Ha.




Desde la parte más alta del recorrido contemplamos unas impresionantes vistas: El pico de Bernia a un lado, del otro la lengua de tierra de Gandia. En el centro, divisada entre las montañas, en un día especialmente luminoso la silueta de la isla de Ibiza. Y, por si no bastará del otro lado, todo el valle con Guadalest al fondo.


Dura, en parte, caminata donde recorrimos cerca de 19 kilómetros por sendas, a veces, estrechas en brusco ascenso o descenso, pero también hermosa y reconfortante. Una de las más bellas que se han realizado por nuestro grupo de senderismo avanzado.

Después de reponer fuerzas comiendo, resguardados del viento helado que comenzaba a soplar, iniciamos la bajada que nos llevó a contemplar, en lo alto, el castillo de Garx.

Siete horas después del inicio entrábamos cansados pero contentos en Castell de Castell donde nos esperaba el bus que nos devolvería a Valencia. 

A.B. (Fotografías de Jesús Vaquero)