Esta es la entrevista que le hicimos a Rosa García, ganadora del primer premio de pintura del III Concurso de nuestra asociación, año 2011.
Las bases de los concursos de este año, las encontraréis en este mismo blog cuando lo anunciemos en el próximo boletín.
23/1/13
19/1/13
I due Foscari
En este año de
2013 se conmemora el bicentenario del nacimiento de Verdi, un nombre en el que
se puede reconocer la esencia de la ópera italiana del siglo XIX, con sus
virtudes y sus defectos. Y, al igual que están haciendo todos los grandes
teatros de ópera del mundo, el Palau de les Arts ha querido unirse a esta
conmemoración programando dos de sus óperas. Así sí al inicio de la temporada
pudimos recrearnos con una de sus obras más celebres, Rigoletto, ahora nos presenta una de las menos conocidas debido a
lo poco que se la representa, I due
Foscari, pero, en palabras de Plácido Domingo “una obra magistral tan
atractiva como injustamente ignorada”. Plácido Domingo interpretará a Francesco
Foscari, un combativo Dux de Venecia desesperado por salvar a su hijo de los
implacables enemigos que lo rodean.
I due Foscari, la sexta ópera compuesta por
Verdi, se enmarca en el periodo que se conoce como “los años de galera”, en el
cual, tras el éxito obtenido en sus anteriores obras, se incrementan las
demandas de nuevas composiciones para los teatros más prestigiosos de Italia y el
compositor trabaja sin descanso para satisfacer estas demandas. Se trata de una
tragedia lírica en tres actos basada en hechos reales, ambientada en la Viena de 1457 e
inspirada en The two Foscari de Lord Byron, que narra las intrigas políticas de la antigua República de Venecia.
El personaje principal es Francesco Foscari un dux veneciano desesperado por
salvar la vida de su hijo, Giacopo, que se enfrenta a un juicio por asesinato. Al padre se le presenta un
conflicto entre sus deberes como dux y el amor a su hijo como padre.
La génesis de I due Foscari comenzó cuando el
empresario florentino Alessandro Lanari encargó a Verdi una nueva ópera. Fue
compuesta en pocas semanas, retomando un proyecto que desde 1843 tenían en
mente Verdi y Francesco Maria
Piave -uno de sus libretistas más importantes y con el que ya había trabajado-
y al que habían renunciado por problemas con la censura. Verdi había
considerado la obra de Byron como
tema para una ópera, pero cuando lo propuso al teatro de La Fenice
en Venecia,
fue rechazada como inapropiada ya que la historia incluía una crítica a las
acciones de la República de Venecia, que ofendía a las
grandes familias de Venecia que habían gobernado la República, incluyendo a la
familia Foscari que aún existía.
Después de obras
de evidente grandiosidad, Verdi, con 31 años, buscaba crear una obra intimista
y le pide a Piave «un libreto con
personajes bien definidos, delicado y con rasgos muy dramáticos». «Yo sé»,
(añade el compositor), «que el drama de Byron no posee la grandeza teatral
necesaria para una ópera. Por ello, torture sus meninges, elimine lo que haga
falta del original y encuentre algún episodio sensacional, particularmente para
el primer acto».
Así lo hizo el libretista y en esta obra ya
aparecen algunos de los patrones que seguirían las óperas de Verdi: el héroe,
el antihéroe que le envidia, el amor paternofilial, el honor, la libertad, la
patria... Su argumento, un hecho histórico unido a un drama familiar, se aleja
de los asuntos bíblicos o medievales de sus anteriores obras, Nabucco o Jerusalem, para mostrar el valor de la patria, una patria
implacable por la que se ajusticia al hijo propio sin atender a
sentimentalismos.
Finalmente, la ópera quedó
terminada y se estrenó en el teatro Argentina de Roma el 3 de noviembre de
1844. Ni la música, ni la dramaturgia, ni la actuación de los cantantes,
entusiasmaron a los asistentes al estreno. El propio Verdi escribiría, a raíz
del estreno a su amigo Luigi Toccagni: “Poco ha faltado para que I due Foscari no haya fracasado del
todo, en parte por los cantantes, que han desafinado mucho; en parte porque las
exigencias estaban al límite. El hecho es que la ópera ha sido casi un
fracaso”. A pesar de estas palabras del compositor y de la tibia acogida de la
ópera, Verdi fue agasajado y recibido en los círculos más cerrados romanos y el
gobierno pontificio, que por entonces regentaba Roma, acuñó una medalla con su
efigie.
Los tres actos de que se
compone se desarrollan de la siguiente manera:
ACTO I
Los miembros del Consejo de
los Diez se reúnen para juzgar a Giacopo Foscari, hijo del dux de Venecia,
Francesco Foscari. Al joven se le acusa de
estar involucrado en el asesinato de un miembro del Consejo. Lucrezia Contarini, su esposa, suplica por su
marido. Pero es en vano. El Dux la consuela y trata de
explicarle que él está sujeto a las estrictas normas del Consejo y debe velar
por su cumplimiento. Además, el documento que implica directamente a su hijo
hace inviable cualquier trato de favor hacia él, aunque como padre lo daría
todo por salvarlo. Tras la sesión, Giacopo es sentenciado a un exilio en Creta,
sin que su padre pueda mediar por evitarlo.
ACTO II
Lucrezia
y el dux visitan a Giacopo en la prisión y le cuentan la sentencia. Loredano, miembro del Consejo y
enemigo de los Foscari, viene a llevarse a Giacopo a Creta y ordena
a Lucrezia no interponerse. El Consejo discute el supuesto crimen de Giacopo,
haber matado a un Donato y tener tratos con los enemigos de Venecia. Lucrezia
hace una súplica final pero el Consejo se muestra inflexible y pide que se
acate el dictamen.
ACTO III
Hay ambiente de fiestas
entre las gentes venecianas. En medio de tanta alegría aparece el cortejo que
conduce a Giacopo al exilio. En los aposentos privados del Dux, el viejo
Foscari llora y lamenta la partida de su hijo. En esos momentos le llega la
noticia de que el verdadero asesino de Donati ha confesado su culpa. Por tanto,
Giacopo puede demostrar su inocencia. Esta alegría resulta efímera, ya que
Lucrecia llega en esos momentos, tremendamente afectada, para comunicarle que Giacopo ha muerto de dolor, camino
del destierro. El Consejo de los Diez depone al Dux y Malimpiero, el enemigo de
Francesco Foscari es proclamado nuevo Dux. Abrumado por la angustia Francesco
cae muerto.
(Manuela García)
12/1/13
Visita y práctica fotográfica en La Lonja de Valencia
La primera convocatoria del taller de fotografía después
de las fiestas de fin de año trajo una muy agradable sorpresa. Manolo nos proponía
visitar La Lonja el 10 de enero con un guía de excepción: D. Manuel Jesús
Ramírez Blanco (Arquitecto Restaurador de La Lonja). Cuando llegué hace tres años a Valencia,
por supuesto visité este edificio tan especial, pero una visita con un testigo
tan excepcional, no me hizo dudar ni un minuto y como pude comprobar esa fue también
la reacción de la mayoría de los compañeros del taller.
A las 10.30 estábamos reunidos en la Plaza del
Collado listos y armados de nuestras cámaras para iniciar la visita. ¡No
defraudó! ¡Qué bien hicimos!
Manuel Jesús Ramírez vive la Lonja y transmite con
estusiasmo y sencillez cada detalle histórico-arquitectónico desde su
construcción inicial, sus ampliaciones así como los trabajos de restauración
que se realizaron bajo su dirección, resaltando su preocupación por el respeto de
la obra de los creadores y teniendo siempre en cuenta de dejar testimonio de lo
original a los futuros arquitectos y restauradores.
Así nos recordó que el edificio de La Lonja, como
lo conocemos hoy, no es un único edificio sino un conjunto de cinco edificios
que se hicieron necesarios a medida que el comercio de la seda que se realizaba
inicialmente por tierra fue creciendo y entonces se aprovecharon las vías marítimas
del puerto de Valencia en plena expansión. En cada momento resaltaba la
envergadura de la creatividad de Pere Compte y nos daba detalles sobre el
alcance de los trabajos de restauración.
La visita fue muy interesante y tan amena que todos
agradecemos haber podido disfrutar de esa señalada visita, con información tan
privilegiada y fuera de las aglomeraciones de las visitas turísticas habituales.
Mi más sincero agradecimiento a Manolo Marzal por
organizar esta visita y a Manuel Jesús Ramírez Blanco por brindarnos esta
oportunidad y regalar unas horas de su tiempo libre a unos aficionados a la
fotografía. ¡No sé cómo serán las fotos, pero la visita fue de primera!
(Texto y fotos de Yvette Gillot)
9/1/13
Marcha por la Serra d'Espadà
El día 15 del mes pasado un grupo de 25 amigos y amigas de la Nau Gran nos dimos un paseo montañero por la sierra de Espadán. Esta es la pequeña reseña de aquel día inolvidable, por el paisaje y por la dureza de la marcha en el descenso.
Con Luis a la cabeza tomamos la salida de Sueras, en el horizonte nuestra primera meta el Castell de Maús. El camino entre bosques de pinos fue ameno y tranquilo.

Después, todos juntos seguimos el camino hasta el más de la Campana; campana que sin dudarlo algunos hicimos sonar. Ya con un sendero más estrecho vimos de cerca los alcornoques que esperaban sus catorce años para que volvieran a arrancar sus huecas cortezas, también los restos de las trincheras de la última guerra civil.
Una vista impresionante fue la de los Órganos de Benitandús, parada que aprovechamos para que Luis nos hiciera la foto del grupo
Habíamos recorrido casi 16 kilómetros y ¡estábamos enteros! Las agujetas, a algunos, nos esperaban en el sofá de casa.
Con Luis a la cabeza tomamos la salida de Sueras, en el horizonte nuestra primera meta el Castell de Maús. El camino entre bosques de pinos fue ameno y tranquilo.

En un cruce del camino nos separamos en dos grupos. Unos pocos subieron con Luis hasta el risco donde están las ruinas de castillo.
Y desde allí arriba pudieron contemplar un paisaje de ensueño, bosques y bosques de pinos y alcornoques.
El resto de los senderistas estábamos esperando en la Fuente de Castro, que aprovechamos para beber sus aguas y dar cuenta de algún bocadillo para aligerar la mochila.
Después, todos juntos seguimos el camino hasta el más de la Campana; campana que sin dudarlo algunos hicimos sonar. Ya con un sendero más estrecho vimos de cerca los alcornoques que esperaban sus catorce años para que volvieran a arrancar sus huecas cortezas, también los restos de las trincheras de la última guerra civil.
Llegados al final de la etapa, en el Alt de Benitandús, paramos para comer y descansar un rato a la sombra soleada de los pinos, porque el día transcurrió con sol agradable y sin viento.
Una vista impresionante fue la de los Órganos de Benitandús, parada que aprovechamos para que Luis nos hiciera la foto del grupo
Después de tanta alegría para nuestros ojos y nuestros pulmones, comenzó el descenso con un desnivel de 320 metros, muchas veces entorpecido por rocas sueltas e inclinadas. Hubo algún que otro tropiezo, pero todos y todas terminamos la marcha cansados pero contentos de haber disfrutado de aquel maravilloso paisaje.
Habíamos recorrido casi 16 kilómetros y ¡estábamos enteros! Las agujetas, a algunos, nos esperaban en el sofá de casa.
(Fotos de Miguel Ángel Moreno, Francisco Muñoz, Antonio Guillaumes y Alfredo Domínguez)
5/1/13
BOLETÍN DIGITAL DE ENERO
Ya ha salido el (los) primer Boletín de este año en su versión digital, más extensa y en versiones castellana y valenciana.
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