19/6/16

Excursión al Parque Nacional de Aigüestortortes. I

Alta Ribagorça. Parque Nacional de Aigüestortes - Estany Llong.

Primer día.

Al Valle de Boí fuimos dos grupos, el denominado  “Cultural” y el de “Senderismo”. El día 20 de mayo por la mañana salimos todos hacia el Parque Nacional de Aigüestortes, lo hicimos en unos taxis todoterreno que te llevaban  hasta el Planell de Aigüestortes, (Sant Esperit), lugar en el que los de senderismo empezamos nuestra marcha hacia Estany Redó.  

Al principio, pasamos por una  zona  rodeada de pinos en la que se alternaban parajes  angostos con partes abiertas desde las cuales veíamos varios picos nevados y donde el agua del Riu de Sant Nicolau y su fuerte rumor nos iba acompañando. Varias pasarelas de madera nos facilitaban cruzarlo.




 Enseguida comenzamos  una subida más pronunciada, zigzagueante y pedregosa, era fácil pero el camino a veces se embarraba como consecuencia del fuerte deshielo del momento. El bosque se hacía cada vez más profundo. Las vistas eran espectaculares al unirse las aguas bravas, el verde de la vegetación y los picos nevados en un día claro y soleado.



Al llegar al Estany Llong descansamos un rato, el lugar invitaba a estar tiempo meditando y charlando con los amigos de forma sosegada. Las aguas calmadas, las montañas con algo de nieve y pequeñas cascadas nos rodeaban. Fue un día tranquilo porque los lugares inducían a la relajación.







Desde Estany Llong  subimos hasta una inmensa pradera cercana con un precioso riachuelo que la atravesaba. Allí, en un lateral,  se encuentra el Pi negre de Peixerani (árbol monumental). Debajo del pino y en los alrededores nos sentamos a comer y algunos a dormitar.





(Foto de heermanas. Miró)




No pudimos hacer el recorrido previsto al Estany Redó porque había demasiada nieve. Pero se quedó en que en su sustitución podíamos alargar la vuelta. Por ello,  parte del grupo decidió, al volver,  no tomar los taxis y bajar otro trecho andando.
Así vimos la cascada de Sant Esperit y llegamos hasta el Stany Lebreta donde nos recogió el taxi de vuelta a Boí.






(Texto e imágenes de Luz Rodríguez)